Después de un seguimiento exhaustivo y de una acabada información sobre el Torneo Mundial Escolar de Fútbol disputado en Guatemala, se pueden inferir ciertas conclusiones que dejan pensando sobre el presente que se vive hoy.

La Selección de fútbol del Colegio Polivalente Don Orione, sin duda, hizo historia. Ha hecho historia en anteriores ocasiones, en esta misma rama deportiva, disputando un mismo logro. Pero en este caso es distinto, porque en este campeonato no disputan escuelas de fútbol. No son meras instituciones, sino que son selecciones, que en muchos casos, estos representaban a federaciones de fútbol venidos de las más lejanas latitudes. La selección de una escuela del fin del mundo fue capaz de avanzar para competir de igual a igual con federaciones de fútbol. El hecho de haber clasificado a este Mundial constituye de por sí un gran logro, porque significa que el trabajo eficiente tanto de los docentes como de los seleccionados rindió a tal punto que alcanza la coloquial exigencia de la selección finlandesa o de la selección checa. No es un paso lo que ahora dando la selección del colegio, sino que es un salto. Un salto de Cerrillos al mundo. 

Pero la sorpresa va más allá. Una vez iniciado el torneo, las noticias son desalentadoras. Al equipo chileno le ganan Finlandia, República Checa y Turquía. Y solo un empate con Bélgica. Un análisis www.cialispillssaleonline.com frío y fuera de lo emocional dirá que no causa asombro perder con países europeos, que tienen los recursos a su disposición, que poseen los índices de PIB más altos del mundo y que por ende tienen una buena calidad de vida y una buena alimentación. Pero si se suma y resta, no es malo hacer un gol al país más educado del mundo, y tampoco es malo empatar con el país que es la capital de la Unión Europea, centro político de Europa, como es Bruselas, Bélgica. No es malo haber perdido con el campeón, Turquía. A Chile le separan muchas cosas: su nivel cultural, su historia, su economía, su sociedad; pero sin embargo, logró medirse de igual a igual, y por primera vez, con otras realidades en donde la exigencia y el ritmo de vida es mucho más alto. Entonces se puede sacar mucho triunfo. Los jugadores vendrán con aires de triunfo.

Hay mucho en qué mejorar. Hay mucho qué corregir. Pero del último lugar ya se ha avanzado bastante. La periferia santiaguina hace rato dejó de ser una frontera para estos chicos, ya son capaces de medirse y verse de frente a chicos de Los Trapences, de Providencia, Santiago o de Las Condes. Ya se rozan con los representantes de Argentina, tienen una óptica de la similitud. La periferia ha dejado de ser un obstáculo para estos chicos por mérito propio y de la escuela, que se ha donado incondicionalmente hacia ellos. Sus recursos se han volcado intensamente a la preparación de estos chicos, que viendo como una entretención este deporte, han podido ser educados en todo sentido.

Todo esto es un tremendo logro de la educación, pero de la verdadera. De una educación valórica, de calidad, que viene del establecimiento y también de la casa, que viene de la salubridad. Hay algo más que financiamiento compartido. Hay algo más que sueldos, asignaciones, ganancias, medición de puntajes, lineamientos del Estado, pago de mensualidades. Aquí está lo cualitativo, lo que no se puede medir, aquello que una política nacional nunca va a contemplar y que fácilmente no se puede acreditar al Ministerio de Educación. Estos son resultados a largo plazo, no una cifra del Simce. Aquí hay un trabajo conjunto, una familia que educa, una escuela que proporciona conocimientos y que disciplina, y estudiantes que quieren aprender como de educar su cuerpo de forma entretenida. Aquí hay una comunidad y unos jóvenes que me representan más que unos colores y una estrella, más que una banda y una piocha, más que una idiosincrasia y un copihue, son la esencia de mi entorno, de nuestro entorno, de nuestros aires. Ellos son familia, aquí hay familia. Aquí hay una comunidad, la misma que en pocas horas más estarán recibiendo a sus jóvenes con alegría y le darán un apretado abrazo por los días ausentes… aquí una comunidad que a paso firme está derrotando la desigualdad existente en este país, y avanza, seguro, del último al primer lugar.

 

Por Felipe Barrera ex alumno